El frágil acuerdo entre Estados Unidos e Irán quedó otra vez en el aire. Pese a la tregua que rige en Medio Oriente, ambos países intercambiaron nuevos ataques durante el fin de semana, en una escalada que enfrió las negociaciones que días atrás parecían encaminadas hacia un pacto definitivo.
El ejército estadounidense lanzó el sábado y domingo una nueva ola de ataques «defensivos» en el sur de Irán, la tercera en poco más de una semana. Los bombardeos tuvieron como objetivo sistemas de radar y de control de drones en la ciudad de Goruk y la isla de Qeshm, en el estrecho de Ormuz, según informó en X el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM).
Irán responde y golpea una base estadounidense
Estados Unidos justificó las operaciones como una respuesta a las acciones «agresivas» de Irán, que habría destruido un dron MQ-1 estadounidense que operaba en aguas internacionales.
La represalia de Teherán no tardó. La Guardia Revolucionaria anunció este lunes 1 de junio que atacó una base utilizada por las fuerzas estadounidenses para bombardear territorio iraní, aunque no precisó cuál. Previamente, el ejército de Kuwait informó que su defensa aérea respondió a un ataque con drones y misiles.
Trump endurece las condiciones y aleja el acuerdo
El giro en las negociaciones tiene un protagonista claro. Estados Unidos e Irán parecían estar cerca de un acuerdo en los últimos días, pero varios medios reportaron que el presidente Donald Trump endureció su propuesta negociadora, exigiendo la reapertura del estrecho de Ormuz y un marco para reanudar las negociaciones nucleares.
Esas nuevas exigencias enfriaron de golpe lo que parecía un pacto inminente. «No aprobaremos ningún acuerdo mientras no tengamos certeza de que los derechos del pueblo iraní han sido plenamente garantizados», advirtió el domingo el principal negociador iraní, el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf.
El programa nuclear, el nudo de la disputa
El punto más sensible sigue siendo el tema nuclear. Irán reivindica el derecho a un programa nuclear civil y desmiente querer dotarse de un arma atómica, pese a las sospechas de Estados Unidos y otros países. Teherán pretende abordar ese asunto en una segunda fase, en caso de un acuerdo con Washington, y exige el levantamiento inmediato de las sanciones en su contra.
Con los ataques reactivados y las posiciones cada vez más distantes, la posibilidad de un acuerdo que ponga fin a la guerra en Medio Oriente vuelve a alejarse.











