La tensión en Oriente Medio volvió a dispararse este jueves 9 de julio, luego de que Estados Unidos e Irán intercambiaran ataques por tercer día consecutivo, reactivando un conflicto que parecía haber entrado en una fase de negociación semanas atrás. El presidente estadounidense, Donald Trump, dio por terminada la tregua y autorizó una nueva ofensiva militar contra objetivos estratégicos iraníes.
Según el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), los bombardeos estuvieron dirigidos contra infraestructura militar utilizada por Irán para amenazar la navegación en el estrecho de Ormuz, una ruta por donde circula cerca del 20% del petróleo que se comercializa en el mundo. Las autoridades estadounidenses aseguraron que la operación busca reducir la capacidad ofensiva de Teherán en la región.
En respuesta, Irán lanzó nuevos ataques y advirtió que responderá a cualquier nueva acción militar de Washington. Además, reiteró que el futuro del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz dependerá de las decisiones que adopte Estados Unidos y de eventuales negociaciones.
La escalada del conflicto también tuvo efectos inmediatos en los mercados internacionales. El precio del petróleo volvió a subir ante el temor de interrupciones en el suministro mundial, mientras los inversionistas siguen atentos a la evolución de una crisis que amenaza con extenderse a otros países de la región.
Diversos gobiernos europeos han solicitado una desescalada del conflicto y el regreso al diálogo diplomático, mientras crece la preocupación por las consecuencias económicas y de seguridad que podría generar un enfrentamiento prolongado entre Washington y Teherán.











