Este martes, Keiko Fujimori será investida presidenta de Perú para el quinquenio 2026-2031, un momento que perseguía desde hacía más de dos décadas y que marca el regreso del fujimorismo al poder, casi 26 años después de que su padre, Alberto Fujimori, renunciara por fax desde Japón en medio de un escándalo de corrupción.
Un cuarto intento, tras tres derrotas
La líder de Fuerza Popular, de 51 años, ganó las elecciones de este año por menos de 50.000 votos sobre el izquierdista Roberto Sánchez, tras perder en segunda vuelta en tres ocasiones anteriores y pasar cerca de año y medio en prisión preventiva (2018-2020) por presunto lavado de dinero.
Reivindicación total del legado paterno
Fujimori llega al poder sin renunciar a sus principios y con una reivindicación completa del legado de su padre, condenado a 25 años de cárcel por delitos de lesa humanidad. Su principal promesa es combatir a las bandas criminales y las extorsiones «de la misma manera que su padre derrotó al terrorismo» de Sendero Luminoso y el MRTA, lo que genera desconfianza entre las víctimas de la violencia estatal de esa época.
Primera mujer presidenta, en un país con 8 jefes de Estado en 10 años
Fujimori es la primera mujer elegida presidenta en la historia de Perú, y asume tras una década de inestabilidad marcada por ocho jefes de Estado en 10 años, producto de destituciones impulsadas desde el Parlamento, muchas con votos fujimoristas. Cuenta con respaldo suficiente en el Congreso para completar su mandato y con el apoyo empresarial, tras garantizar la continuidad de Julio Velarde al frente del Banco Central.
El giro a la derecha de la región
Su investidura reflejará el giro derechista de América Latina: asistirán los presidentes Daniel Noboa (Ecuador), Javier Milei (Argentina), Rodrigo Paz (Bolivia), José Antonio Kast (Chile) y José Raúl Mulino (Panamá), además del rey Felipe VI de España y el izquierdista uruguayo Yamandú Orsi.











