La SNGR formó a representantes de 13 municipios y varias instituciones para mejorar la gestión de alojamientos temporales, mientras mantiene una red de asistencia que ha llegado a las 24 provincias.
En el marco del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) destacó que la respuesta ante emergencias empieza mucho antes de llegar a territorio. Por ello, 30 representantes de distintas instituciones participaron en una capacitación especializada sobre gestión de alojamientos temporales, desarrollada en el cantón Rumiñahui, Pichincha.
La preparación se realizó mediante el Taller de Formador de Formadores en Gestión de Alojamientos Temporales, desarrollado del 17 al 21 de agosto con apoyo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Participaron representantes de 13 gobiernos municipales, además de la Cruz Roja Ecuatoriana, la Unidad Escuela de Misiones de Paz “Ecuador” y la propia SNGR. El objetivo es consolidar una red nacional de facilitadores capaz de responder con mayor rapidez ante desplazamientos y desastres.
Ese trabajo se complementa con la atención desplegada durante el último año. Entre agosto de 2025 y julio de 2026, la asistencia coordinada por la SNGR llegó a las 24 provincias y alcanzó a más de 224.000 personas, pertenecientes a más de 62.000 familias. En ese periodo se entregaron más de 119.000 kits de alimentos, higiene, limpieza, vajilla y bienes para dormir, según las necesidades detectadas en territorio.

La respuesta también se extendió fuera del país
Ecuador activó además mecanismos de cooperación internacional ante los terremotos registrados en Venezuela y Colombia. Hacia Venezuela se movilizaron seis vuelos con cerca de 77 toneladas de ayuda humanitaria y se enviaron 108 bomberos rescatistas de Quito y Guayaquil. Para Colombia se gestionaron más de 140.000 unidades de asistencia y se desplegaron 32 bomberos de Guayaquil.
La secretaria nacional de Gestión de Riesgos, Carolina Lozano, señaló que responder ante una emergencia exige preparación, responsabilidad y vocación de servicio. La SNGR sostiene que la asistencia humanitaria no se mide solo por la cantidad de ayuda entregada, sino también por la capacidad de coordinar recursos, identificar necesidades y actuar a tiempo cuando las condiciones cambian.











