El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAG), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Circular Bioeconomy Alliance (CBA) anunciaron una alianza para fortalecer la bioeconomía en el sector cacaotero del país. La iniciativa fue difundida este 9 de abril de 2026. Su primer paso será un estudio de factibilidad para evaluar la creación de Living Labs o laboratorios vivientes en la Amazonía ecuatoriana.
La propuesta no se limita al cacao. También revisará otros productos vinculados a sistemas agroforestales. La idea es identificar si estos territorios pueden conectarse mejor con mercados especializados y diferenciados. El enfoque apunta a una producción más sostenible y con mayor valor agregado.
El objetivo es construir una base técnica que ayude a modernizar la cadena de valor del cacao. El estudio analizará a los productores, las organizaciones, las capacidades locales y las dinámicas del territorio. También buscará detectar qué obstáculos frenan una producción más sostenible y qué oportunidades existen para mejorarla.

La apuesta tiene peso económico. Según el anuncio oficial, en 2025 el cacao generó más de USD 4.208 millones por la exportación de 553.102,7 toneladas de cacao en grano y en polvo. En paralelo, el Banco Central del Ecuador reportó que las exportaciones de cacao y sus elaborados cerraron 2025 con USD 4.668,3 millones y 594 mil toneladas métricas, ambos registros históricos. Eso confirma que el cacao sigue siendo uno de los motores del comercio exterior ecuatoriano.
Qué son los Living Labs y por qué importan
Los Living Labs son espacios de trabajo en territorio. Allí se prueban soluciones con participación de productores, comunidades, academia y autoridades locales. No son laboratorios cerrados. Funcionan en escenarios reales. Su meta es que la innovación responda a problemas concretos del campo.
En este caso, el modelo se enfoca en paisajes cacaoteros bajo sistemas agroforestales. Eso significa trabajar con cultivos que conviven con árboles y otros elementos del entorno. La iniciativa busca una relación más equilibrada entre producción, conservación y bienestar económico. También pone atención en la resiliencia frente al cambio climático.
La Amazonía y la inclusión entran en el centro del plan
El estudio tendrá una mirada territorial. Ya se han realizado visitas a fincas y encuentros con productores. El trabajo incluye a comunidades kichwa, organizaciones cacaoteras, gobiernos locales y academia. Esa fase busca entender mejor la realidad productiva y social de las zonas involucradas.
Otro punto clave es la inclusión. El plan pone énfasis en agricultores familiares, mujeres rurales, jóvenes y pueblos y nacionalidades indígenas. La idea es que la innovación no se quede solo en el discurso técnico. También debe convertirse en una oportunidad real de ingresos, organización y empoderamiento local.
Por qué este anuncio puede ser importante para Ecuador
Si el estudio concluye que el modelo es viable, Ecuador podría avanzar a una fase técnica y operativa. Eso abriría la puerta a proyectos más concretos en zonas cacaoteras. También podría facilitar el acceso a compradores que buscan cacao con trazabilidad, sostenibilidad y origen diferenciado.
Además, la iniciativa se alinea con metas más amplias. El anuncio oficial señala que el proyecto aporta a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y a los compromisos climáticos del país. En términos simples, el plan intenta unir producción, conservación e inclusión social en una misma ruta.











