SpaceX presentó un plan para construir una planta de semiconductores en el condado de Grimes, Texas, con una inversión inicial de 55.000 millones de dólares que podría escalar hasta los 119.000 millones. El proyecto, denominado «Terafab», sería una de las obras de manufactura más costosas jamás emprendidas en Estados Unidos.
La instalación se concibe como una planta de fabricación de semiconductores de próxima generación, verticalmente integrada y con capacidades avanzadas de computación. Tesla también participaría en el proyecto, mientras que Intel se suma como socio tecnológico para el desarrollo de chips destinados a servidores de inteligencia artificial, satélites y vehículos autónomos.
El proyecto se enmarca en la estrategia de Musk para reducir la dependencia de proveedores externos, en un contexto de tensiones geopolíticas y escasez de semiconductores. SpaceX espera salir a bolsa en junio con una valoración estimada de 1,25 billones de dólares











