El bombardeo con drones incendió la planta de Orsk, que procesa más de 115.000 barriles diarios, y agrava la escasez de combustible que ya golpea a distintas regiones rusas.
Un nuevo ataque ucraniano dejó fuera de funcionamiento, durante al menos seis meses, a una importante refinería de petróleo rusa ubicada a unos 1.300 kilómetros del frente de guerra, anunció este 13 de agosto un gobernador ruso. El cierre podría agravar aún más las dificultades de abastecimiento de combustible que golpean a automovilistas y empresas en Rusia desde hace meses.
El objetivo: la refinería de Orsk
La planta afectada está situada en Orsk, ciudad de la región de Oremburgo, cercana a la frontera con Kazajistán. Ucrania la atacó esta semana con drones de largo alcance, provocando un importante incendio en las instalaciones. El gobernador local, Evgueni Solntsev, confirmó que la refinería permanecerá cerrada por el momento.
«El equipo es importado»
«El equipamiento es importado y, teniendo en cuenta las sanciones, las reparaciones tardarán hasta seis meses», escribió el gobernador en redes sociales. La planta tiene capacidad para procesar hasta 5,76 millones de toneladas de crudo al año, equivalentes a 115.200 barriles diarios, y produce gasolina, diésel, combustible de aviación y asfalto. Según Solntsev, la región tendrá que recurrir a importaciones de combustible para cubrir sus necesidades.
Una estrategia que se intensifica
Ucrania viene intensificando sus ataques con drones y misiles de largo alcance contra la infraestructura petrolera rusa, con el objetivo de reducir los ingresos financieros que sostienen la ofensiva militar lanzada contra su territorio hace cuatro años y medio. Como consecuencia, casi todas las regiones de Rusia han tenido que restringir en algún momento la venta de combustible, limitando la cantidad que puede comprar cada cliente. «Las colas vuelven a ser más largas, y los precios de la gasolina no bajan; al contrario, suben», relató un taxista citado por la agencia AFP.











