Solo ha ocurrido tres veces desde mediados del siglo XX. Y podría estar a punto de ocurrir de nuevo. Las principales agencias meteorológicas del mundo han encendido las alarmas sobre la posible llegada de un super-El Niño antes de que termine 2026, un fenómeno de tal magnitud que podría alterar el clima global, destruir cosechas, desatar inundaciones y sequías simultáneas en distintas partes del planeta.
¿Qué es exactamente un super-Niño?
No todos los eventos El Niño son iguales. Un superniño se define como un episodio en el que las temperaturas superficiales del mar en la región Niño 3.4 del Pacífico central superan los 2°C por encima de la media durante varios meses consecutivos, según los parámetros establecidos por la NOAA. Cuando eso ocurre, las consecuencias no se quedan en el océano: se sienten en los campos, en los ríos, en las ciudades y en las mesas de millones de familias. –
La OMM ha documentado que solo tres episodios desde mediados del siglo XX han alcanzado esa magnitud. Durante el evento de 2015-2016, se registraron sequías agudas en África oriental, inundaciones en América del Sur y récords históricos de temperaturas globales.
¿Qué tan probable es que llegue en 2026?
Fuentes: NOAA, ECMWF, OMM — Mayo 2026
Prob. El Niño (NOAA)
61%
mayo–julio 2026
Prob. súper El Niño
25%
categoría extrema
Prob. ECMWF (noviembre)
100%
modelo europeo
Umbral súper El Niño
+2°C
sobre la media del mar
Probabilidades por agencia meteorológica
Anomalía de temperatura superficial del mar proyectada (°C)
Región Niño 3.4 — Pacífico central ecuatorial
* El modelo ECMWF proyecta que casi la mitad de sus simulaciones superan anomalías de 2,5°C antes de fin de año. La magnitud final se confirmará con nueva información satelital y oceánica en los próximos meses.
Aquí es donde los números empiezan a llamar la atención. Según las proyecciones actuales de la NOAA, el ECMWF y la OMM, existe un 61% de probabilidad de que se desarrolle un evento El Niño significativo entre mayo y julio de 2026, con un 25% de probabilidad de que evolucione hacia la categoría de super-El Niño.
Pero hay modelos que van más lejos. El más reciente pronóstico de largo plazo del Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos a Medio Plazo muestra un 100% de probabilidad de que se forme un super-El Niño en 2026, con una intensidad histórica proyectada hacia noviembre. En marzo, ese mismo modelo solo proyectaba un 55% de probabilidad, lo que indica que las señales se han intensificado en las últimas semanas.
La NOAA indicó que las temperaturas superficiales del mar comenzaron a expandirse por encima de lo normal desde mediados de abril, mientras que el ECMWF advirtió que casi la mitad de sus simulaciones climáticas superan anomalías de 2,5°C antes de fin de año.
La advertencia de los científicos: cautela con los números
Sin embargo, no todos los expertos comparten el mismo nivel de alarma. Carlo Buontempo, director del Servicio de Cambio Climático de Copernicus de la Unión Europea, advirtió que «la definición de super-El Niño no es una definición científica, es una definición de los periodistas», y aclaró que aunque los modelos apuntan a un fenómeno muy fuerte, aún es demasiado pronto para saberlo con certeza.
El gran reto de la meteorología en este momento es la llamada «barrera de predictibilidad primaveral»: los datos recogidos en primavera suelen ser volátiles y pueden cambiar drásticamente al llegar el verano. «Básicamente, los pronósticos hechos antes de mayo no son tan fiables como los que se hacen al principio del verano», explicó Buontempo.
¿Qué impactos tendría en América Latina?
Si el fenómeno se confirma con la intensidad proyectada, América Latina sería una de las regiones más afectadas. La OMM puntualizó que los efectos de El Niño no son uniformes en todas las regiones y recomendó a los gobiernos mantener una vigilancia activa sobre los boletines climáticos oficiales y adaptar sus políticas de gestión de riesgos.
El sur del continente, incluyendo Argentina, Uruguay y el sur de Brasil, podría enfrentar lluvias intensas e inundaciones. El Corredor Seco de Centroamérica, en cambio, sufriría el efecto contrario: sequías que amenazarían la producción de alimentos de millones de familias campesinas.
Según el análisis regional, la influencia más marcada podría darse entre octubre de 2026 y marzo de 2027, período clave para la campaña agrícola en el hemisferio sur.
¿Cuándo sabremos con certeza?
Los modelos del ECMWF y la NOAA coinciden en que las condiciones oceánicas y atmosféricas apuntan a la formación de un episodio El Niño a partir de mediados de 2026, con mayor claridad sobre su magnitud final en el último trimestre del año, conforme se recopile nueva información satelital y oceánica.
Lo que sí es seguro es que el tiempo para prepararse es ahora. Los organismos internacionales insisten en que anticiparse al fenómeno es mucho más barato y efectivo que responder a sus consecuencias cuando ya es demasiado tarde.











