No es una amenaza lejana ni incierta. El Niño ya está llegando, y lo está haciendo más rápido de lo que los científicos esperaban. La NOAA actualizó este jueves sus proyecciones y las cifras son contundentes: hay 2 de cada 3 posibilidades de que El Niño alcance intensidad fuerte o muy fuerte, y las probabilidades de que se convierta en un super-El Niño entre noviembre y enero subieron de 1 en 4 a 1 en 3 en el último mes.
La probabilidad de que el fenómeno se extienda hasta el invierno es ya del 96%, prácticamente una certeza.
¿Qué está pasando en el Pacífico?
La clave está en una enorme masa de agua cálida acumulada en las profundidades del Pacífico central y oriental en las últimas semanas. Esa agua irá ascendiendo a la superficie, activará El Niño y lo irá fortaleciendo progresivamente.
Las temperaturas superficiales del mar están justo por debajo del umbral de 0,5°C necesario para declarar El Niño, pero se espera que lo superen el próximo mes, un cambio notable respecto a la actualización de abril, que favorecía condiciones neutras hasta junio.
¿Cuándo se convierte en súper?
Para que un evento sea clasificado como superniño, las temperaturas del mar deben superar los 2°C por encima de la media durante un período sostenido. Algunos modelos computacionales muestran que este año podría convertirse en el más fuerte jamás registrado. Sería el primer superniño desde 2015-2016, el más intenso en los registros de la NOAA desde 1950. Los anteriores ocurrieron en 1997-1998, 1982-1983 y 1972-1973.
Sin embargo, los científicos piden cautela. Michelle L’Heureux, científica que lidera los pronósticos de El Niño en la NOAA, señaló que «aún existe una incertidumbre considerable en la intensidad máxima del fenómeno», y que un super-El Niño es más probable si los cambios atmosféricos se sincronizan con el calentamiento oceánico durante el verano.
¿Qué impactos tendría en el mundo?
Los efectos de un El Niño fuerte no son iguales en todas partes. En Estados Unidos, el sur del país podría experimentar un invierno más frío y lluvioso, mientras el norte y el oeste de Canadá tendrían temperaturas por encima de lo normal. En India y el sudeste asiático, las lluvias monzónicas se reducirían. El Caribe enfrentaría sequías crecientes, y partes del sur y este de África también sufrirían condiciones secas entre diciembre y febrero.
Para América Latina, el Corredor Seco de Centroamérica sería uno de los puntos más vulnerables, con déficit de lluvias que amenazaría la producción de alimentos de millones de familias.
El efecto sobre el clima global
El Niño ya está inclinando la balanza hacia que 2026 o 2027 se conviertan en los años más cálidos de la historia del planeta. La NOAA señaló esta semana que es «muy probable» que 2026 sea uno de los cinco años más cálidos registrados, y eso sin contar aún el factor amplificador del fenómeno.
La señal es clara: el fenómeno está en marcha, avanza más rápido de lo previsto y su intensidad final aún está por definirse. Los próximos meses serán determinantes.
¿Qué tan probable es que llegue en 2026?
Fuente: NOAA Climate Prediction Center — Actualización 14 de mayo 2026
El Niño fuerte o muy fuerte
67%
2 de cada 3
Súper El Niño nov–ene
33%
subió desde 25%
Se extiende al invierno
96%
prácticamente seguro
Umbral súper El Niño
+2°C
sobre la media del mar
Probabilidades por categoría — comparación abril vs mayo 2026
Anomalía de temperatura superficial del mar proyectada (°C)
Región Niño 3.4 — Pacífico central ecuatorial, mayo 2026 – enero 2027
* Datos actualizados por la NOAA el 14 de mayo de 2026. Sería el primer súper El Niño desde 2015–2016, el más intenso en registros desde 1950. Fuente: NOAA Climate Prediction Center / CNN Weather.











