La Dra. Mary Tracy Morrison, exdirectora de la Escuela ENGAGE en Arkansas, Estados Unidos cumplirá una sentencia de apenas 30 días de prisión tras alcanzar un polémico acuerdo con la fiscalía. Las autoridades la señalaron originalmente como la «cabecilla» de un violento sistema de castigos físicos contra menores.
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Un círculo de terror en el aula
Los hechos ocurrieron en abril de 2025, cuando la madre de la víctima denunció abusos físicos y psicológicos ante la Oficina del Sheriff del Condado de Craighead. Tras obtener una orden de registro, los investigadores incautaron videos de seguridad que revelaron una escena aterradora.
De acuerdo con la declaración jurada, Morrison obligó a un estudiante de 13 años a sentarse en el suelo mientras lo rodeaba un círculo de 18 compañeros. Durante 30 minutos, la directora instruyó activamente a los demás niños para que golpearan, patearan y estrangularan a la víctima.
Por si fuera poco, las cámaras captaron a Morrison golpeando al menor con un objeto desconocido y celebrando la violencia. En un momento particularmente perturbador, la docente chocó las manos con un estudiante para mostrar su satisfacción después de que este estrangulara a su compañero.
Sentencia y restricciones permanentes
A pesar de que inicialmente enfrentaba 11 delitos graves y 19 menores, el acuerdo legal redujo significativamente su castigo. Esta semana, un juez determinó las siguientes sanciones para Morrison:
- 30 días de cárcel efectiva por el delito grave de permitir el abuso infantil.
- Arresto domiciliario durante 120 días con monitor electrónico tras salir de prisión.
- Cinco años de libertad condicional.
- Prohibición absoluta de trabajar con niños en cualquier ámbito profesional.

Justicia bajo cuestionamiento
Durante las audiencias iniciales, la fiscal Sonia Hagood describió el entorno escolar como un «club de peleas infantiles improvisado». La crueldad del relato, que incluye a Morrison incitando a los alumnos a vengarse de supuestas burlas mediante la violencia física, ha generado una ola de indignación en la comunidad de Jonesboro.
Actualmente, Morrison cumple su breve condena en el Centro de Detención del Condado de Greene. Mientras tanto, la víctima y su familia intentan recuperarse de las secuelas de un sistema que, en lugar de proteger al menor, convirtió el aula en una arena de combate bajo la supervisión de su propia directora.
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